Reportaje realizado para el ramo de Periodismo de Investigación. Junto a un gran compañero, amigo y ahora colega: Matías Unda.
“El lado Negro de los Ángeles”
(Parte 1)
La banda musical chilena más
famosa de los 70´ en Latinoamérica, vuelven a los escenarios, tras 35 años desde
su separación, nunca quedó muy clara la razón de su quiebre, hasta ahora.
Por
Roberto Opazo y Matías Unda
“Tendrán que elegir, ¿se va Lucho o me voy yo?”,
amenaza Germaín de la Fuente,
al volver de una gira.
Así de tensionadas estaban las relaciones entre
los Ángeles Negros a comienzos de 1974. A las semanas siguientes, el 11 de marzo
de ese mismo año, Oscar Germaín de la Fuente Maureira,
la singular voz del conjunto, comunica mediante una carta, su renuncia
definitiva. Marcando el final de una exitosa trayectoria musical que es
recordada por toda una generación.
“Los
Ángeles Negros fueron los creadores de uno de los pocos sonidos auténticamente
originales que han surgido en Chile. La fórmula de la música romántica con
instrumentos de rock constituye hoy día una ecuación universal del género”,
cuenta Jorge Leiva, periodista especialista en música.
La
buena calidad de la grabación, la original base funky de las canciones y las románticas
letras, los convirtieron en un atractivo de escala internacional. En 1973, Los
Ángeles Negros fueron los artistas que más discos vendieron en Venezuela,
Ecuador, Perú y Colombia, según rankings hechos por las mismas compañías
disqueras. Tan sólo en Venezuela, hasta en esa fecha vendieron más de 85 mil
copias del álbum “Esta noche la paso contigo” y 72 mil de “Y volveré”. En
cuanto a los discos 45, el single con el tema “Y volveré” alcanzó una cifra
record en conjuntos latinos: 114.510 ejemplares vendidos. Por aquellos años los
únicos artistas que habían vendido más discos que los Ángeles Negros en
Latinoamérica, habían sido los Beatles (Revista Ritmo Nº 434, semana del 8 al
14 de enero de 1974)
Ya han pasado más de 30 años de la separación
definitiva del grupo, y el sello EMI Capitol realizó a principios de año, una
reunión para ver la posibilidad de juntar a los músicos y hacer un último
concierto.
En la actualidad los cinco integrantes de la
banda original siguen relacionados a la música, sin embargo tomaron caminos
diferentes. Germaín de la
Fuente (65 años) canta como solista en el grupo que formó
hace 20 años y que lleva por nombre “Germaín y sus Ángeles Negros”, en
restoranes y teatros a lo largo del país. Por estos días se encuentra
realizando una gira por Latinoamérica, además ha participado en producciones
musicales junto a grupos nacionales como Los Bunkers, Los Tetas y Los Tres. En
tanto Mario Gutiérrez el guitarrista del grupo, radica en México hace más de 20
años, comparte escenario junto a nuevos músicos, pero bajo el nombre legal de
Los Ángeles Negros. Por su parte, Luís Ortiz (baterista) vive en Canadá y
efectúa giras por Norteamérica junto a su banda “Los Ángeles Negros de Chile”, presentándose
en pequeños eventos que reúnen a los residentes latinos. Mientras que Jorge
González toca el teclado en otra versión del conjunto: “El Silencio de los
Ángeles”. Por último Nano Concha dejó los escenarios para dedicarse a su disquería
en el centro de Santiago.

La agrupación no sólo fue famosa por su
original estilo, en aquellos años, sino que también hicieron polémica por los
roces y problemas al interior de la banda que finalmente se desintegró en 1974,
tras cinco años de permanecer unidos. A pesar del tiempo, las diferencias no
han sanado para todos los integrantes. Así lo deja ver Gutiérrez en una
declaración al diario El Mercurio a principios de año, donde habla sobre el
eventual reencuentro de los músicos: “No sé si resultará cantar, la voz de
Germaín de la Fuente
está desgastada. Además, no quiero que esto se convierta en algo mercantil”.
A las duras declaraciones del guitarrista,
Germaín responde: “Los comentarios de que ya perdí la voz, que la tengo
gastada, eso es ignorancia musical. Incluso, yo, a Mario hasta le afinaba la
guitarra”.
Sin embargo los roces a nivel personal se
llevaron a términos legales, cuando Gutiérrez inscribió la marca (Los Ángeles
Negros) a su nombre. “Debería darle vergüenza, porque no es algo que se haya
ganado. Yo tengo mi conciencia tranquila, yo no le robé nada a nadie, inscribir
el nombre para si es un robo”, embiste De la Fuente.
A pesar de ello los demás integrantes de la banda
se encuentran confiados de poder llevar a cabo este posible reencuentro en
octubre de este año. “La vida actualmente nos ha enseñado
a ser más pacientes y sobretodo cuando hay un proyecto maravilloso de
encontrarnos en un escenario, aunque sea sólo por una vez”, comenta Luis Ortiz.
La cuna de los Ángeles
Corría 1968, y en San Carlos un pueblo situado
a 375km de Santiago, un grupo de jóvenes músicos ganaban un concurso de bandas
organizado por la
Radio Discusión de Chillán. Habiendo derrotado a los
favoritos Crowfish (cangrejos), podrían cumplir su sueño de grabar su propio
disco, ellos se hacían llamar: Los Ángeles Negros. Así comienza la historia del
grupo que rompió los esquemas musicales de la época, convirtiéndose en el hito que
conmocionó a todo un continente.
Al llegar a Santiago para grabar el disco
debut, comenzó una seguidilla de problemas que derivó en la primera separación
del grupo, lo que a la postre se transformaría en la tormentosa característica
que ha perseguido a la agrupación durante su carrera.
Quedando solos Mario y Germaín con las
grabaciones incompletas, Jorge Oñate director artístico de EMI Odeón en el año
1969, recurrió a tres músicos provenientes de giras en Estados Unidos y Canadá.
Así con la ayuda de Nano, Lucho y Jorge, se terminó de grabar “Porque te
quiero”, el primer disco de Los Ángeles Negros.
Sintiéndose desamparados y con la necesidad de
rearmar la banda, vocalista y guitarrista invitaron a sus nuevos colegas a ser
parte de aquel proyecto. “El grupo fue una sociedad comercial, hubo una buena
química y nos propusieron entrar a la banda. Por la voz de Germaín pensamos que
podía pegar ese estilo en el extranjero y aceptamos la solicitud”, declara Nano
Concha.
Canciones como “Y volveré”, “Como quisiera
decirte” y “El rey y yo”, lanzaron al estrellato a estos músicos quienes fueron
los primeros en tocar canciones románticas con instrumentos de rock. Con el
tiempo el mundo musical se daría cuenta de que algunos de estos temas tenían
grandes cimientos para el funk. Paradójicamente, el reconocimiento y la
popularidad no se alcanzaron en Chile, sino que llegó desde el extranjero, en
países como Perú, Ecuador, Colombia y finalmente, México, proclamaron a Los
Ángeles Negros como un ícono musical.